A propósito de Héctor Abad…

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En su habitual columna del domingo en el El Espectador Héctor Abad Faciolince hace una muy pertinente reflexión (por lo menos para mí)denominada “El tiempo muerto”, a propósito de los pocos reales momentos de ocio y “desconexión” que se dispone hoy en día a causa del permanente uso de computadores, Ipods, blackberrys, en fin, todo tipo de artefactos, que si sigo la lista no termino.

La columna del escritor paisa coincide con la sensación de mis últimos días relacionada con el uso del teléfono móvil, en la que sentía que no podía dejarlo de tener ni un instante porque podía llegar un correo, alguien podía saludarme en un chat y que pena no responderle de inmediato, o debía estar pendiente de quien se conectaba y tal vez hacía mucho tiempo no lo hacía.  Revisaba el celular en el bus, en el carro, caminando, viendo tele, en reuniones, tomando un café o jugando con Agatha, la gata de la casa. ¡Mejor dicho a todo momento!

Pero hace unos días decidí que este “aparatejo” no me controlará más ni dispersara mi pensamiento para quitarme el goce del disfrute de cada momento, incluso de aquellos en los que no se hace nada, que son el últimas los mejores.  Elimine la opción de recibir correos. ¿Para qué tener esta aplicación si igual debo mirarlos y responderlos luego en el computador, o si la mayoría de ellos son SPAM?  Me desconecté de los programas de mensajería instantánea y me conecto cuando quiero, evitando que pueda una conversación interrumpir una actividad importante que me encuentre realizando, como por ejemplo estar haciendo nada.

No se imaginan la sensación de libertad que he sentido, he  recuperado parte de mi opción de elegir que hacer durante mi día sin que momentáneamente un “beep” o que una alerta roja me saque del estado de concentración en el que me encuentro.  Sé que aun falta, pero espero que llegue para mi ese día en el que no requiera más llevar conmigo el “interruptor” móvil.

Contrariamente en la época de supuesta mayor comunicación debido a las tecnologías, es sin duda la que mayor interrupción y menor calidad en la misma, en ello he podido ser víctima y victimario, y vaya sensación más incomoda que estar con alguien que está contigo físicamente pero cuya alma está en mil partes a la vez.

Espero así que con mis recientes acciones pueda ir reivindicándome y recobrar el gusto de conversar con alguien, mirando a los ojos, viviendo el presente y sin estar pendiente de afamado “interruptor” celular.  No dejen de leerse la columna de Héctor Abad.

Imagen tomada del siguiente enlace:

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Oswaldo Ospina
Coordinador de TIC y educación para el desarrollo social
Corporación Colombia Digital
oswaldo.ospina@colombiadigital.net
www.colombiadigital.net

Enajenación tecnológica

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El primer electrodoméstico que tuve cuando me fui a vivir sola a un apartamento fue una extraña jarra hervidora de agua. Era un regalo que había recibido mi compañera de vivienda de parte de su hermana, quien cabe anotar, la obtuvo como un obsequio a raíz de su trabajo como vendedora de productos de catálogo.

La jarra, era considerada por varios de mis amigos como un invento inútil, “¿Eso para qué servirá?” a cada rato nos decían, a pesar que su beneficio estaba evidenciado en su nombre. Aún así, conforme fuimos adquiriendo bienes y demás elementos funcionales para el hogar, la jarra ocupó un lugar especial entre nosotros. Un día cualquiera se dañó, y debo decir que hasta el sol de hoy todavía siento su ausencia aunque su labor ha sido fácilmente sustituida por una olla convencional.

Muchos se preguntarán cual es el objetivo de este peculiar relato sobre un ítem insignificante: ¿Se ha preguntado usted si las necesidades nacen o se hacen? Yo diría que es una combinación de ambas, pero cada vez estoy por pensar que en lo relacionado con la tecnología, las dependencias se van desarrollando casi de manera subliminal, sin darnos cuenta.

¿La tecnología nos usa o nosotros usamos a la tecnología? La respuesta no es uniforme para todos, muchas veces, el empleo de un recurso va según los intereses y la personalidad de cada quien pero es claro que a veces se nos va la mano con cierto recurso al que ponemos en un indudable pedestal que nadie puede derrumbar.

Todos los días vemos personas que llevan al extremo el uso de la tecnología y creo que ya los he mencionado en varios de mis artículos: los que no dejan el Blackberry ni para una fiesta, los que se sienten mal cuando salen sin celular, los que no pueden encender un computador sin Internet o los que prefieren salir sin ropa interior que dejar su portátil abandonado. Seguramente, varios de estos especímenes puede estar plasmado en un amigo, un familiar o inclusive, nosotros mismos.

La historia con la jarra es tonta pero debo aclarar que nunca tuve en mi casa una jarra similar, jamás en el pasado la necesité ni mucho menos pensé que algo parecido existía o que llegara a serme útil. En el momento en que una falla técnica me la arrebató, de inmediato sentí que debía reemplazarla pero luego, pensé detenidamente: ¿Por qué? La vida sigue con o sin jarra.

Ahora, intente reemplazar la palabra jarra por celular o computador. Aunque estos se constituyen en la herramienta de trabajo de muchos, hay que ser sinceros: no todo lo relacionado con la tecnología es de vital subsistencia, como para que andemos sintiendo que nuestras neuronas trabajan con electricidad y un complejo código binario.

Yo también debo confesarme: me considero adicta al Facebook. Nunca conocí lo que era una red social quizá hasta el básico y poco útil hi5 y ahora, entro prácticamente todos los días en varios instantes, a pesar que a veces no está pasando nada. La situación es muy parecida a la jarra pero aplicada a la tecnología.

Por último, los dejo con una frase, tal vez un poco extremista, que puso una amiga en su Facebook y hace referencia a lo que he tratado de transmitir en esta entrada: “Estamos tan enajenados con esto del Internet que en nuestras próximas vidas reencarnaremos en bytes”. Y no solo estaremos hechos a partir de bytes, sino que nuestra cabeza será con forma de pantalla y nuestras extremidades tendrán al final un Ipod o un Blackberry. Una imagen bastante desagradable… ¿O no?

Imagen tomada del siguiente enlace:
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Angela Bohórquez
Directora de contenidos del portal Web
Corporación Colombia Digital
angelabohorquez@colombiadigital.net
www.colombiadigital.net

La nueva tiza de los maestros se llama tecnología

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Docentes

En el mes de Julio tuve la oportunidad de conocer la docente Claudia Forero Meza de la I.E Francisco José de Caldas quien trabaja con niños de grados cuarto y quinto en el área de tecnología informática. Claudia le apuesta a la vincular las TIC en los procesos de enseñanza de su materia y no sólo invierte esfuerzos para dinamizar la innovación en su aula, sino que también busca que otros colegas adopten éste modo de trabajo en beneficio propio y de sus estudiantes.

Nuestra profesora protagonista de éste testimonio conoció los talleres de Educared presencial en el evento Campus Party 2010, le pareció interesante participar en una jornada sobre Video Periodístico que vio en la agenda y sin pensarlo le surgieron ideas para preparar un material educativo que motive a sus estudiantes a aprender usando TIC, según palabras de Claudia la actividad de Campus le sirvió para “Mejorar la presentación que tuvo en Ribie”.

Conocer este caso es gratificante y valida la importancia de la actividad que permanente se viene desarrollando por Fundación Telefónica y Corporación Colombia digital, pues es claro que se diseñan una serie de estrategias para lograr la apropiación de las TIC por nuestros docentes pero en una etapa del proceso es el propio docente el que debe interiorizar el conocimiento entregado y replicarlo en su aula, debe analizar, diseñar y construir actividades concretas para su público sin dejar de lado el logro de objetivos y el desarrollo de competencias.

Nuestra profesora modelo, al parecer se convierte en una de nuestras consumidoras regulares de capacitaciones y es así como en el congreso RIBIE la encontramos participando del Taller Uso Pedagógico de Portales Educativos y es allí donde con un tono de mayor confianza y cercanía nos comparte el agradecimiento con las institución por la oportunidad de aprender un tema nuevo y específicamente con ésta actividad de llevarse un compilado de referencias a portales web con fines educativos que le servirán para motivar a sus estudiantes.

Finalmente Claudia invita a otros docentes para que incursionen en la dinámica de vinculación de TIC en sus procesos pedagógicos y también se va con el interés de dinamizar el desarrollo de los talleres de Educared presencia con otros docentes de la institución sabiendo que es un reto que tienen todos los profes que quieren formar para el siglo XXI. La tiza y el tablero están mandados a recoger, los docentes necesitan a la tecnología para que sus estudiantes y ellos, aprendan cada día más y más en este maravilloso proceso.

Roberto Carlos Rubio
Formador Regional
Convenio Fundación Telefónica – Corporación Colombia Digital
robertorubio@colombiadigital.net
www.colombiadigital.net

¡Tocará andar en las nubes!

Innovación 2 Comentarios

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Para muchos esto es sinónimo de despiste y para todos es una realidad palpable. Todo se encamina hacia la nube, la Internet como la conocemos hoy en día crecerá aún más por la cantidad de información que se cargará en los próximos dos años. Las empresas ya han comenzado una migración a servidores de gran calado en internet con miras a tener de una manera más inmediata y disponible 24-7 toda su información.

Otro aspecto además de subir dicha información de la empresa es el del trabajo colaborativo. Muchas veces nos hemos encontrado con un archivo de trabajo que debemos revisar y luego pasar a un tercero, cuarto y hasta quinto para la misma acción y finalmente se nos puede confundir  el archivo al punto de no saber que versión es la que se está trabajando.

Ahora en Internet esto funciona de la misma forma pero con la bendición que podemos revisar todo en línea y en tiempo real, no sólo uno sino muchos usuarios en un mismo documento, hacerle aportes, correcciones y mejoras.

Dos ejemplos son Office Live Workspace y Google docs, plataformas libres, fáciles de utilizar y amigables con el usuario. Por supuesto que tienen algunas limitaciones pero sus alcances se están potenciando día a día con nuevas herramientas incluidas.

Apostar al trabajo en la nube si duda que tiene un sinnúmero de ventajas y beneficios para los usuarios pero hay que cuidar que nuestros archivos estén seguros y protegidos, dejando las debidas copias de seguridad en los computadores de la empresa o de la casa a fin de no ser asaltados en un futuro con pérdidas causadas por virus u otros ataques informáticos de los que no se está exento.

Considero que aunque el tema de la nube está poco desarrollado, podría convertirse en una línea de negocio rentable para todas aquellas empresas de software que piensan en nuevas alternativas para los usuarios como nosotros. Sin embargo, es posible que la nube no sea el único escenario viable ya que se puede pensar en trabajar con servidores propios que permitan el acceso remoto a todos los empleados.

En este punto las empresas y todos en general debemos tener en cuenta que muchas veces no es muy llamativa la opción de programas libres y se dejan de lado porque son gratis y es probable que no funcionen. Pero, se han visto casos de programas grandes, complejos, sofisticados y muy caros que resultan siendo subutilizados y ocasionan pérdidas de tiempo y dinero que a estas alturas, nadie está en condiciones de asumir, por lo que los invito a que exploren estas y muchas otras plataformas que están encubiertas en la Red.

Finalmente antes de tomar cualquier decisión sobre este particular debemos asesorarnos por personas expertas en el tema y con un poco de sentido común, lograremos mejores rendimientos de producción en la empresa.

La nube es divertida, fácil, rápida, efectiva y permite estar conectados inmediatamente. Vamos a sacarle mejor partido para todos. ¡Ah! Y no olviden que una vez manejemos alguna de estas plataformas, es importante seguir enseñando a los chicos y grandes para compartir este conocimiento. Finalmente, el aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo es uno de los objetivos de la nube y nosotros debemos ser los principales promotores de tan noble fin.

Imagen tomada del siguiente enlace:

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Andres Bejarano
Asesor
Corporación Colombia Digital
arpa1967@gmail.com
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Las TIC nos ubican en el mundo

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Quiero compartir con ustedes, algunas ideas de un muy interesante artículo, escrito por Gustavo de Bedout, titulado ¿Izquierda o derecha?, publicado en la edición de junio de Avianca en Revista, donde analiza el papel que juegan aplicaciones como Google Maps y sus similares, como herramientas de ubicación en cualquier lugar de nuestro planeta y todo gracias a un dispositivo móvil.

En el año 2005, cuando Google puso al servicio Google Maps, que permite ver  sobre mapas reales cualquier tipo de información que tenga que ver con la localización geográfica. Al igual que otras aplicaciones del gigante californiano, no tiene ningún costo, para su uso no comercial y da acceso a sus usuarios de manera sencilla a datos sobre sitios de interés, restaurantes, bancos, bibliotecas, etc.

Lo interesante es que todos estos datos, son aportados por los mismos cibernautas, revalidando el objetivo de la famosa Web 2.0, donde el contenido, permite que la información sea democrática y colaborativa.

Lo curioso es que este tipo de recursos no es algo tan nuevo, ya que a partir de 1973, el Departamento de Defensa de Estados Unidos, comenzó a crear una red global de satélites que por medio de triangulación, permitía dar las coordenadas de un lugar determinado en el planeta con latitud, longitud y altitud, sin importar la distancia de este punto geográfico. Este sistema es el que conocemos como GPS, siglas en inglés de Sistema de Posicionamiento Global.

Utilizando esta tecnología, Google Maps introduce un aplicativo de búsqueda que con una simple palabra puede orientarnos en el lugar donde nos encontremos, según los criterios indicados.

Otra herramienta de gran utilidad es el Navigation, un recurso que transforma un móvil en un medio que con voz, mediante flechas y señales en la pantalla, la ruta que debe seguirse en las calles para llegar a cualquier punto.

Por último, que bien que caería en nuestras ciudades Traffic, una aplicación que utiliza la información sobre el tráfico en las ciudades norteamericanas para elegir la mejor ruta con el menor tránsito posible……aunque la verdad, creo que no funcionaría en todas, en Bogotá dicho aplicativo se enloquecería.

Imagen tomada del siguiente enlace:
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Álvaro Rodríguez
Asesor
Corporación Colombia Digital
alvarorodriguezdiaz@gmail.com
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Radiografía virtual involuntaria

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Hace poco hablé con una de mis amigas más cercanas de mi ciudad natal, Barranquilla, con quien cabe anotar, llevaba más de seis meses sin tener información sobre su existencia. En dicha llamada, me contó sobre su trabajo, su familia y su relativamente nuevo novio con quien está más que contenta y enamorada. “Oye, me gustaría conocerlo, ¿Por qué no publicas una foto de él en Facebook?”, le dije, a lo que ella me respondió: “La gente es muy envidiosa. Prefiero mantener mi vida privada como lo que es: privada”.

Sabia respuesta. Ella es de esas personas que tiene poca información en su perfil de Facebook, pone de vez en cuando una que otra foto, algún estatus con información que necesita y no se la pasa de wall en wall poniendo a quién quiere y a quién no. Su actitud, posiblemente vista por algunos como arisca y asocial en un mundo que ha reducido la interacción a clics y más clics, es en realidad sumamente prudente y cuidadosa con su imagen virtual.

Se ha preguntando alguna vez, ¿Qué clase de imagen proyecta a través de sus redes? Hace poco, leí en un especial de la revista Semana destacó lo siguiente: “Un estudio hecho por Ralph Gross y Alessandro Acquisti, de la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos, sorprendió al mostrar cómo se podía predecir el número de Seguridad Social, que se usa para autenticar las transacciones bancarias y las tarjetas de crédito en Estados Unidos, solo usando información publicada en diferentes fuentes, incluidas las redes sociales, y con datos tan inocentes como el día de nacimiento y la ciudad o el estado de residencia. Otro, igual de controversial, fue hecho por dos estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT), quienes lograron, solo usando datos de Facebook, predecir si una persona era gay”.

Dicho artículo, me ha puesto a reflexionar sobre lo que comparto o no a través de Facebook, la red social de mi preferencia de la que más he sido defensora hasta el momento. Creo yo que, aunque el tema ya está bastante repetido, mucha gente no comprende que Facebook o Flickr son una hoja de vida adicional a la que están presentando. Incluso, es bien sabido que diversas empresas buscan en la Red los perfiles de candidatos a puestos laborales con el fin de ampliar la información recibida en una entrevista.

Así que tenga cuidado con lo que publica: una frase odioso, una foto pasado de tragos o una ubicación donde planea pasar sus próximas vacaciones son bombas de tiempo que pueden estallar de manera desafortunada si no somos precavidos. Simplemente, analice lo que publica y pregúntese: ¿Estaré proyectando la imagen de quien realmente soy a través de los contenidos que expongo?

Referencia

1. Tomado de: http://www.semana.com/noticias-vida-moderna/alguien-mira/140954.aspx

Angela Bohórquez
Directora de contenidos del Portal Web
Corporación Colombia Digital
angelabohorquez@colombiadigital.net
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Tramitología del siglo XXI

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Empecemos este texto con un trámite: un día, el señor Pedro Arturo, decide vender el carro que compró hace un año. Consigue el comprador, con quien acuerda que una vez salga el trámite de traspaso, se paga el saldo restante para adquirir del vehículo. Pedro, un ciudadano trabajador como cualquier otro, inicia el proceso de traspaso del vehículo.

Cuando lee en la página Web de la entidad encargada, los trámites parecen sencillos. Recoge la documentación y ¡Oh sorpresa!… hacen falta las improntas, huellas hechas en carbón localizadas en varias partes del carro que sirven para verificar que no sea robado o de dudosa procedencia. Este elemento es necesario para todo trámite vehicular por obvias razones.

¿Y cómo se hace? Pues aparece el perfecto negociador, más conocido como tramitador, que observa en Pedro la ansiedad y decide que le va a ayudar no solo con las improntas, sino con todo  el trámite y por eso él radicará los papeles. Pedro con algo de duda, pero con la presión de cumplir el horario de su trabajo y demás, cede y entrega la responsabilidad al medianamente conocido y algo prestigioso tramitador.

Pedro se va y a los tres días llama al tramitador para la entrega de su tarjeta de propiedad, quien le informa que el trámite aparece devuelto, pero no sabe la razón. Dice: “Don Pedro, dispénseme, pero es que en el sistema sale devuelto y no tengo autorización para saber la razón, pues sumercé no me firmó el poder y entonces le toca ir personalmente”. Pedro pide permiso a su jefe y corre al lugar. Después de 20 minutos de fila, una señora que atiende en la taquilla le dice con un mínimo de cortesía:  “¿En qué le puedo servir?.” Pedro contesta con algo de rabia, pues tiene afán y la señorita le dice: “¿Número de trámite?”: Pedro no sabe y le pregunta:  “No me lo sé señorita, ¿Será que con el número de la cédula no lo puede saber?”.  La señorita contesta: Pues señor, como dice ahí, señalando una nota pegada con cinta vieja, “Sin el número de radicado no se atiende. No insista”.

Pedro, entendiendo que es parte del sistema le pide colaboración a la señorita, mientras consigue el número, a lo que ella contesta: “Pues averigüe y viene por un ladito a ver qué puedo hacer”. Pedro sale del lugar y marca al tramitador, quien le da el número. Pedro vuelve y la señorita con algo de reproche lo hace pasar por un lado y digita el número. Es el año 2010 y la causa del rechazo del trámite es un comparendo que aparece sin pagar, del año 2002. Pedro no entiende como eso ocurre, más aún, cuando entre el 2004 y 2009 ha hecho tres trámites de traspaso. La señorita le informa que eso no está registrado y que sin el papel, es imposible.

Pedro, que es muy ordenado, corre a su casa y busca entre los papeles y corre de nuevo a la entidad a hacer fila. Al llegar a la casilla y radicar el papel de nuevo, la señorita con algo de humor dice: “Pero usted si es muy de buenas, tan ordenado”. Recibe los papeles de nuevo y le informa que empiezan a correr nuevamente los tres días, pues el trámite inicia de nuevo. Mientras tanto, Pedro sufre inmensamente, pues no quiere perder su negocio y la presión del cliente es inmensa.

¿Le ha pasado? Pues bueno, hace algunos días hablé en un blog acerca de la Salud y las TIC. Hoy el tema lo quiero orientar hacia la relación de los ciudadanos con el Estado y a las ventajas comparativas que se podrían tener, al momento de integrar en un solo sistema la información de las personas. Hace poco se hizo un primer intento con el RUNT. Todo lo relacionado con el tránsito, se pretendía integrar en un gran sistema nacional, de manera que se actualizara la información y estuviera al día. Yo en realidad, a pesar de haber sido víctima de los inicios del sistema, pues por más de un mes no me salió la tarjeta de propiedad de un carro, tenía un algo de optimismo pues considero que es una muy buena idea, ya que a pesar del esfuerzo y los traumatismos, el resultado sería positivo.

Debo confesar que hoy tengo una decepción inmensa, pues a seis meses de inicio del ejercicio de Registro  Único, cuando voy a pagar el impuesto en el banco por internet, no aparece ligado el carro a mi nombre. Para mí como ciudadana, uno de los procesos que reflejaría mas la modernización del Estado y sus entidades, es el que permita que cosas como las que le ocurrió a Pedro, que cabe anotar, no son muy distantes de la realidad, no ocurrieran.

Creo que los avances de la tecnología podrían hacer posible un sistema integrado donde el Estado tuviera información permanente y actualizada de los ciudadanos, no solo para los temas tributarios, como el sistema “MUISCA” sino para todo lo que hace parte del ejercicio ciudadano. Cuantas veces uno compra una casa, firma en la notaría la escritura, va a la oficina de instrumentos y registros, radica las escrituras, y el recibo de agua, luz y gas, llega a nombre del primer propietario de la casa, aun cuando el mismo ni siquiera vive. O en cuantas oportunidades, hasta el mismo impuesto predial de la casa, llega a nombre de otra persona. Son asuntos que revelan la desarticulación que hay entre las entidades del orden nacional y distrital.

Una inversión en un sistema de estos, podría reducir una cantidad de tiempo y dinero no sólo para los ciudadanos, sino para el Estado. Conocer a las personas no puede ser tan complicado, integrar sistemas, que permitan que un evasor tenga inconvenientes con el Estado puede incrementar la tasa de recaudo de impuestos. Saber dónde vive y que bienes tienen las personas, permite saber a ciencia cierta la realidad y eso impacta directamente sobre la economía de un país.

Yo creo que el tema no es una utopía, considero que con la experiencia de otros países y la cantidad de información que tienen de nosotros en las notarías, bancos, catastro, universidades, tránsito etc, se lograría unidad y se agilizarían muchos trámites innecesarios.

Ana Cecilia Mejía
Directora administrativa
Corporación Colombia Digital
anamejia@colombiadigital.net
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Más allá del tercer canal

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Hoy viernes 18 de junio vence el plazo para la presentación de propuestas por parte de los interesados en la adjudicación del tercer canal de televisión abierta en Colombia, proceso que ha estado caracterizado por la polémica y la falta, -según algunos de los participantes y analistas- de garantías jurídicas suficientes, razón por la cual dos de los tres conglomerados económicos interesados se retiraron de la licitación.

Bueno, pero más allá de analizar si las razones que se exponen frente al proceso tienen sustento o no, pues sin duda en días recientes se ha escrito y comentado bastante, me interesa es indagar:  ¿La sola presencia de un nuevo actor en la televisión colombiana mejorara la oferta de contenido de la televisión abierta?,  ¿El nuevo canal estará dispuesto a apostarle a otro tipo de formatos y programas con mayor pertinencia cultural?, ¿Los canales actuales se atreverán a salirse del tipo de parrilla de programación que han manejado hasta la fecha?

Las primeras respuestas que me surgen con relación a las preguntas planteadas se orientan más hacia la negación, es decir que vamos a seguir teniendo más de lo mismo.  Más novelas, más farándula, más noticias sin análisis, más superficialidad. Menos programas de opinión, menos documentales, menos programas de investigación periodística, menos programas culturales, menos contenidos educativos.

La justificación del tercer canal que respalda la licitación de mejorar la oferta de contenidos, quedará en el papel.  Como está planteado el negocio de la televisión es el mercado el que manda y sus leyes las que se imponen. Pero el mercado y el público han sido moldeados para que vean lo que hay, y desafortunadamente lo que hay en cuanto a calidad no es lo mejor que podríamos obtener.

Para que en efecto la televisión colombiana sea un medio de conocimiento, afianzamiento cultural, aprendizaje sobre la diversidad del país, que contribuya a la formación de ciudadanía, deben establecerse unas reglas de juego diferentes a las imperantes, pero no va a suceder, lamentablemente.

Con mucha más desazón e incertidumbre “celebro” la llegada de este tercer canal que será otro jugador que entra al pastel económico de la televisión y a su vez al pastel de empobrecimiento de contenidos de la misma.  ¿Cree usted lo contrario?

Oswaldo Ospina
Coordinador de TIC y educación para el desarrollo social
Corporación Colombia Digital
oswaldo.opsina@colombiadigital.net
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Paradigmas y tecnología

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Mente

Hace poco, en una reunión con amigos, hablé con una persona sobre la llamada “computación en la nube”. Él, graduado de administración hace cinco años y con una carrera brillante encima, no cree en la llamada nube por el profundo temor que tiene a que dichos archivos desaparezcan para siempre: “Internet es insegura, no deberías confiar información importante”.

A diferencia de otras personas anti-tecnológicas que he conocido, Alejandro, como será denominado para efectos de este blog, realiza transacciones bancarias en línea con toda confianza, agenda sus eventos por Internet y le encanta ver las fotos de sus amigos en Facebook. Pero en lo que se refiere a información “seria”, como él le dice, prefiere mantenerse alejado y evitar los roces con la Red.

Este paradigma me resulta bastante curioso ya que en mi experiencia, una persona con cierto manejo de la tecnología no debería tener esa atadura mental con respecto a una aplicación que en mi concepto, me resulta muy útil.

Pero bueno, a todas estas ¿Qué es computación en la nube? Es en pocas palabras, una nueva manera de ver el software como un servicio donde el almacenamiento de información se realiza en el ciberespacio del internauta, en la lejanía de la Red, y a esto se le conoce como “nube”.

Más allá de conceptualizaciones, la actitud de Alejandro hacia ciertas innovaciones no dista de aquellos que se rehúsan a sacar dinero en cajeros electrónicos por temor a ser robados o de quienes no ingresan a redes sociales porque creen que serán secuestrados, por poner un par de ejemplos exagerados.

Alejandro creció con un par de nociones sobre la tecnología y desde ese entonces, ha sido incapaz de transformarlas conforme al contexto. Todo lo contrario, mientras el mundo sigue y sigue, Alejandro piensa igual que hace 10 años, cuando entró en la universidad  y su mente estancó el concepto de innovación.

Por más que intenté hablar y que había un ambiente relajado de por medio, la conversación se tinturó con tensión y terquedad  y fue imposible que Alejandro pensara en tan siquiera intentar probar Google Docs, Prezi o cualquiera de los otros ejemplos que mencioné para mostrar una aplicación concreta de computación en la nube.

“Sólo tienes que intentarlo”, le decía, pero al menos en este momento, él no siente lo suficientemente motivado. Espero que pronto Alejandro se decida a cambiar de actitud y a salir de su pequeño mundo tecnológico. Espero que todas las personas que se sienten aterrados como él al cambio, encuentren en la tecnología al aliado incondicional que yo he encontrado y que aprendan a manejarla a su manera.

Angela Bohórquez
Directora de contenidos del Portal Web
Corporación Colombia Digital
angelabohorquez@colombiadigital.net
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Diálogos conmigo mismo

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El pasado lunes no fue un buen día, tanta cosa e información produjeron algunas sensaciones en mi vida, que todo era contradictorio y se vio reflejado en mis sueño de esa noche:

—    ¿Qué? – Dijo mi otro yo.
—   Es el colmo, uno ya no puede creer en nada y creerle a nadie. Usted como es uno de los que vive pendiente de las encuestas, mijo. Usted es como los noticieros que ya no esperan los resultados reales, sino que cree en todo lo que aparece en  Internet y las benditas redes sociales.
—    Espere, respondí a la defensiva, los tiempos cambian y las TIC son un termómetro en muchos temas de opinión al igual que las encuestas y estos son recursos válidos – le dije en tono firme y seguro.
—    Claro, para usted es más importante cualquier dato y fenómeno social nuevo que la realidad de la sociedad. No sé cuál es la gana de ser triunfalista y ensillar antes de traer la bestia -me dije en tono acelerado- Mire a todos esos que se creyeron el cuento y escribieron ríos de tinta que al final no sirvió de nada – repostó con actitud desafiante.
—    ¿Cómo quién? – le preguntó mientras pienso que estoy loco, por tener este tipo de diálogos conmigo mismo.
—    ¿Qué quién?, mire a todos esos sabelotodos y “opinadores” de todo y que se sienten con el poder de guiar nuestras vidas –martilló-
—    Ah, yo no sé, le dije; pero aún no puedo creer ese resultado y así de apabullante. En todo lado se escuchaba y se leía que iba a ser diferente – le dije, mientras ganaba tiempo para pensar que más  decirle- Imagínese la vida como él la vive y la propone, para este personaje todo es sagrado, no le parece una buena opción-le pregunte con optimismo-
—    A ver, entonces dígame en que se diferencia su candidato con el que ganó- agregó en tono desafiante-
—    Espere –le respondí- el que ganó tiene unos  ojos saltones e inexpresivos, ha ocupado más puestos por favores que por meritos, ha tenido columnas en periódicos donde no dice nada y tiene un hijo favorito: La niñita del medio. Es más de lo mismo – sostuve en tono pausado-
—    No, pues será que su defendido es el mesías -me respondió con sarcasmo- El mundo  esta lleno de personajes de este tipo, esos que dicen y actúan diferente a los modelos establecidos y el mundo sigue igual.
—    ¿Cómo se atreve? –le dije-
—     Espere, los que votaron por el otro fueron más, a mi no me meta en esas vainas –respondió-
—    ¿Es que no puedo creer que a Charlie Harper de la serie Two and Half men, no lo hayan elegido como el personaje más importante de la TV en los últimos años en la revista estadounidense Entertainment Weekly? – Comente mientras señalaba mi televisor y pasaban un comercial de la serie más vista en EU y Latinoamérica.
—    Usted no dice admirar a Homero Simpson –me dice en tono sarcástico- alégrese que el ganó. Usted es seguidor de sus frases y sus estupideces, no lo entiendo.
—    Pues sí, me cae muy bien; pero Charlie es un filósofo interesante de la vida, para él la vida es sagrada, la buena vida: una casa de lujo en la playa, soltero, buen whisky, con dinero, un Mercedes, un trabajo que le gusta y rodeado de mujeres hermosas – exclameé con envidia-

Afortunadamente, en ese momento me despertó Sarita, mi hija. Porque mi otro yo, ya estaba alistando su artillería para hablarme ahora de otr tema que ya me tiene un tanto aburrido. Espero que en algún sueño se me aparezca más bien la visión de quien va a ser el campeón del mundial, para tanta polla donde estoy participando. Aunque muy seguramente, mi conciencia me llevará la contraria como suele hacerlo.

Álvaro Rodríguez
Asesor en proyectos de educación
Corporación Colombia Digital
alvarorodriguez@colombiadigital.net
www.colombiadigital.net

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